Siento en mis párpados la angustia del mar y su sal.
Las sirenas a lo lejos, cantan con melancolía la ausencia
desde el ponto infinito.
La madrugada y sus olas, el olor a inmensidad
y la dulzura del silencio de tu voz,
aunque en mi corazón duelen los eternos gritos.
He navegado por aguas inertes, estériles
Cansada, me han dejado con sed.
He cubierto mis oídos a las voces que repiten
que no te encontraré jamás.
Aún así, mi alma aventurera sigue
en la búsqueda eterna de ti,
de ti que llevas sobre tus palmas
primaveras y soles en eclipse
las llaves del bien y del mal.
Se confunden estas lágrimas con la marea bravía,
sólo tú puedes escuchar mi voz,
siento la eterna búsqueda de nosotros dos
que seguimos en pie y solitarios
dibujando el rostro del otro
mientras el sol emerge de las aguas.
Ejercicio Escritural
Palabras de/cadencia.
sábado, 5 de mayo de 2012
miércoles, 29 de febrero de 2012
Graves
Estando de puntillas, pude ver a la muerta que me miraba. Sus ojos coagulados, el pelo inerte y un par de pechos gravitando, cuya piel, a punto de romperse, y con la transparencia propia del tejido en descomposición, dejaba ver el líquido putrefacto que les sostenía aún en forma.
Ella estaba al filo de las escaleras y yo, un novato en las prácticas de quiromancia, no supe adivinar que recién había abierto una imperceptible puerta, no supe ver que había dado paso a mis propios demonios, dejándoles atravesar el umbral de mis propio miedos.
Algo similar sentía cada vez que me llevaban un cadáver. El hielo me paralizaba la espalda y en la mente tengo fijo el olor del formol, los dobleces de las articulaciones, las flexiones del cartílago que emitían un leve chasquido al estallarse y romperse en burbujas de líquido linfático.
Sabía perfectamente que de alguna manera había yo traído a mi dimensión el espectro que ahora tenía enfrente de mi. Completamente desnuda, un abdomen tirante y de color violeta. Aún cuando permanecía sujetándose del final de la escalera, no me hacía temblar lo horripilante de su anatomía, las uñas que se caían al mínimo roce del aire. Lo que me desconcertaba y me mantenía inmóvil, sintiendo que cada una de mis piernas eran de plomo, era la expresión de tristeza inacabable que mostraba la mujer. El desamparo en sus facciones, en sentimiento de haber sido arrancada de donde probablemente había encontrado paz.
No sabía que con haberme adentrado a las prácticas de ocultismo que tanto me habían evitado, quien perdería la paz en realidad, sería yo.
lunes, 27 de febrero de 2012
Frágil
Quiero retirar delicadamente los trozos de mi piel
escamas
dejando solo el nervio,
haciéndome a mi misma vulnerable.
Incapaz de concebir la maldad
que arropa cada noche a este cuerpo
insensato
se ha perdido en vericuetos
extravíos de sudor y se ha bañado de otras pieles
ha moldeado humanidades ajenas
y se ha dejado deshacer
dejando capas y capas de tardes solitarias
que al roce flotan
esqueletos de mariposa
Y cerrar los ojos y así saber
que esta alma corrompida aún palpita
que estas manos ensangrentadas
todavía acarician
que estos ojos asesinos
todavía saben ver con humildad
y sentir tristeza
por esta vida que se me va en muda constante
piel de culebra
volátil al contacto del viento
lunes, 6 de febrero de 2012
Circus
Era insoportable el olor a ropa sucia y percudida. Los bordes estaban carcomidos, y como cosa usual, supe esconderme debajo de un retablo, haciendo caso omiso a la pestilencia del excremento de los animales. Una jorobada que no medía más que un metro de altura, sostenía en sus diminutas manos, con unas uñas largas y asquerosas, un cesto lleno de margaritas que iba esparciendo a lo largo de la pista.
El escalofrío recorría cada palmo de mi sudorosa piel, al ver la cantidad de fenómenos que tenía frente a mis ojos. Las risas adornadas de dientes podridos estaban por todas partes, las pulgas pululaban sobre el lomo de los animales sedientos, a la hora del intenso sol. Todo adentro era un verdadero horno, y la aridez del desierto golpeaba con lluvia de arena cada uno de los flancos de la deteriorada carpa.
La música se dejó escuchar. Un círculo de hombres sin extremidades salió al frente, en medio de los aplausos de la muchedumbre: cojos, ciegos, leprosos, deformes: no podían faltar al grotesco espectáculo. De pronto, todos quedaron en silencio y sucedió lo que había estado yo esperando. Salió al centro, justo en el medio, el hombre. El prestidigitador al que había estado buscando.
Empezaría entonces el verdadero espectáculo. Los harapos con que yo vestía estaban goteando, empapados de sudor. Fui conducido junto al mago. A la misma vez que metían a un hambriento felino a mi jaula.
Cada una de las criaturas deformes reía a carcajadas con ojos de morbo. Era yo el atractivo principal del circo.
Era yo la carnada, el festín de muerte que tanto había esperado el público.
Empecé a sentir caer trozos de mi carne al estruendo de los frenéticos aplausos.
lunes, 26 de diciembre de 2011
Ruido
He dejado de leer, puedo sentir dentro de mí
la carencia de alimento.
La piel se me pega al hueso
y con la boca seca imposibilitada
trato de murmurar la palabra pensamiento
cosa que me es
imposible
ergo no hay más que escribirla,
porque al final así suele ser la vida
muecas, gestos sin aliento
palabras sin voz que
en su estridencia
revientan la sordera colectiva
se apiñan en montañas de basura
sórdida y muda
idea convertida en materia circundada
por ejércitos de moscas.
La locura es entonces
una habitación de paredes tapizadas
por infinitas palabras poéticas
¡Y mi boca sin poder decirlas!
¡Y mis ojos sin poder leerlas!
martes, 29 de noviembre de 2011
Coming soon...
Espera mi contenido acerca de todo lo relacionado a VIDEOJUEGOS, reseñas, comentarios, etc...

Imagen: http://juegospkm.wordpress.com
Frases
"Aprende a regalar tu ausencia a quien no valora tu presencia."
Oscar Wilde

Escritor, poeta y dramaturgo irlandés, de los más destacados de Londres victoriano tardío. Concido por su excepcional inteligencia y talento. Lo recordamos por sus epigramas, obras de teatro, su polémico encarcelamiento y su trágica muerte.
Entre sus obras más relevantes, tenemos:
- El retrato de Dorian Gray
- El crimen de lord Arthur Saville y otras historias (El crimen de lord Arthur Saville, El fantasma de Canterville, La esfinge sin secreto, El modelo millonario, El retrato del Sr. W. H.)
- De profundis
- Teleny
- El príncipe feliz y otros cuentos (El príncipe feliz, El ruiseñor y la rosa, El fantasma de Canterville, El gigante egoísta, El amigo fiel, El famoso cohete)
- Una casa de granadas (El joven rey, El cumpleaños de la infanta, El pescador y su alma, El niño estrella)
lunes, 28 de noviembre de 2011
Mis frases favoritas de cine

"La muerte es una enfermedad como cualquier otra, hay una cura. Y yo la encontraré."
The Fountain by Darren Aronofsky
Mis frases favoritas de cine

"He cruzado océanos de tiempo para encontrarte."
Drácula, by Francis Ford Coppola.
Imagen:http://blogs.terra.es/blogs/cine
viernes, 25 de noviembre de 2011
Vida
¿Has sentido hoy el lento girar de la Tierra?
¿Sientes a tus
vísceras palpitar dentro de tu cuerpo?
Porque si algo es cierto, es que si estás leyendo esto
Es porque en ti no se apaga todavía la llama de la vida
Y tal vez, tal como yo, dentro de una caja guardas una
colección de idioteces
Un reloj despertador que no funciona
El envoltorio de golosina que tenías prensado entre las
páginas de un libro
Pastillas
Una libretita de bolsillo con números de teléfono borrosos
Y cualquier sarta de chucherías
La guardas, porque de alguna manera te aferras a los
recuerdos
Al ayer que se esfuma poco a poco
Cada vez que duermes
Y la Tierra sigue girando lentamente
Entonces, tal como sabes,
tanto tú como yo nos
encontraremos esta tarde
separados por multi-ciudades industrializadas
con diferentes zonas horarias
Con el rostro apoyado en el grueso vidrio
de un apartamento en lo alto de los cielos
veremos caer el día
Sin importar nuestras edades, ni nuestras alegrías y agonías
Entonces nos sentiremos vivos
Un día
Al final del día
jueves, 24 de noviembre de 2011
A un niño llamado Gustavo Adolfo
Esa última vez fue demasiado tarde. Los vecinos cerraban los
ojos muy fuerte al escuchar los estremecedores gritos. Tal vez cerrándolos,
podían detener el dolor o al menos, dejarlo suspendido en el aire, colgado ahí
en lo imperceptible, antes de que el golpe rebotara e hiciera rebotar la
cabecita del niño. Unos ojos recién estrenados a la vida, que no sabían ver más que cuatro paredes mugrosas cubiertas
por un techo de zinc, se apagaban con las últimas fuerzas contenidas en el
pequeño cuerpo. Las manitas, intentando cubrir el rostro, tal como intentas detener
la tormenta con un simple paraguas. Los gritos, con palabras ininteligibles,
inocencia que no llegó a tiempo para enseñarle a la criatura el don de la
palabra para pedir ayuda.
Leí la noticia un mes de noviembre. Y se quedó dentro de mí para
siempre. Indagando encontré la cobertura televisada y un
dardo me atravesó la garganta en el momento en que sacaban el menudo cadáver
cubierto por una cobija color celeste, una mujer bombero lo sostenía entre sus
brazos mientras le brotaban las lágrimas.
Es a ti, pequeño niño, que te dedico hoy estas letras. No sé
para qué. No sé si tus padres, en prisión, te recuerdan. Pero yo pienso en ti
todos los días mientras abrazo a mis hijas, e imagino el momento de tu agonía,
ese abrazo materno que te hizo tanta falta en el estertor de tu muerte.
Yo pienso en ti todos los días, y eso es más que suficiente.
Tu muerte no quedó impune. Aún cuando eras sólo uno de los millones de niños
anónimos de una nación que se desangra, tu muerte duele todos los días.
viernes, 18 de noviembre de 2011
Película Cube. Reseña.

*Esta reseña está plagada de spoilers.
Abres los ojos, completamente desorientado. No sabes en dónde estás. Sólo ves cuatro paredes. No sabes cómo llegaste ahí.
Así comienza Cube, película dirigida por Vicenzo Natali, y que salió a la luz en el año de 1997, ganando el premio a "La mejor ópera prima", en el Festival de Toronto ese mismo año.
En ella, siete personas (Alderson, Rennes, Hellen Holloway, Quentin, David Worth, Leaven, Kazan) con personalidades diferentes, están atrapadas en la misma habitación, sin saber cómo han llegado, despojadas casi por completo de todo, excepto la ropa que llevan puesta. El reto será, entonces, buscar la manera de salir. Después de indagar, notan que la habitación, que asemeja a un cubo, tiene seis puertas, una en cada una de las paredes, que conectan con otras habitaciones, algunas de ellas seguras, otras tienen trampas mortales.

Cada una de estas habitaciones-cubo, forma en su totalidad un cubo madre de dimensiones exorbitantes. Leaven, quien es estudiante de matemáticas, descubre que en cada una de esas puertas se encuentra una secuencia de números que, si es un número primo, abre la puerta a alguna habitación segura. Sin embargo, a lo largo de la película y debido a las diferentes personalidades de cada uno (entre éstas la de un escapista, un nihilista, un policía, la estudiante de matemática, un autista, una médico y un arquitecto), uno a uno van perdiendo la vida tratando de encontrar la salida, impulsados por la desesperación, egoísmo, miedo y por instinto de supervivencia, quedando los más hábiles y los más capaces de trabajar en equipo.
La trama de esta película posee el elemento matemático que la hace tan interesante, ofreciendo explicaciones accesibles al público, a través de permutaciones, números primos, factorización y coordenadas.
Sinopsis
Alderson despierta dentro de un cubo. Busca la salida abriendo una de las puertas de la pared. Mala idea. Al caer a la habitacion contigua, y en cuanto pone los pies en el suelo (las compuertas son pequeñas, justo en el centro de cada pared), inmediatamente una red de metal lo atraviesa, despedazándolo literalmente en cubos exactos. Después de ésto, cada uno de los personajes va despertando, hasta llegar todos a un mismo cubo, en donde intentan comprender la situación en la que están.
Empiezan a conocerse, y es ahí donde el espectador se hace testigo de cada una de las personalidades: Quentin, un policía negro, que con prepotencia y manipulación se auto impone como líder del grupo; Helen, la médico que es liberal y solterona; Rennes, un criminal experto en escapes de prisión; Leaven, la estudiante de matemática; David, arquitecto, que no le cuenta a sus compañeros que fue partícipe en el diseño exterior del cubo, por encargo, sin saber que el sería víctima de lo que había diseñado desde hacía ya tiempo; y finalmente Kazan, el autista.

Cada uno de ellos tiene rasgos de personalidad que, de ser explotados, pueden convertirlos en el único sobreviviente del cubo. Es así como Leaven, la estudiante de matemática, debido a su capacidad de razonamiento, deduce que las habitaciones con número par son trampas mortales, y que estos números actúan como coordenadas que arrojan la ubicación de cada cubo dentro del cubo madre, así como la distancia de cada uno de ellos respecto de la salida.
Tal como el cubo de Rubik, el movimiento de los cubos es continuo, así que las habitaciones cambian de posición una y otra vez. La situación se complica para todos debido a Kazan, quien los confronta debido a su inestabilidad, rompiendo con la armonía, hasta llegar al punto en que los demás consideran dejarlo atrás en alguna de las habitaciones por las que van pasando. Sin embargo, Helen les hace ver que, de dejarlo atrás, estarían rompiendo con la ética y respeto a un ser humano tal como rompieron con estos preceptos quienes los colocaron a ellos mismos dentro del cubo, aún cuando Quentin, un perverso y golpeador de mujeres, presiona para que lo abandonen a su suerte. Rennes, el fugitivo, muere cuando un ácido le deshace la cara, justo después de sugerirle al grupo que cada uno debe salir por sí mismo.
Ante la desesperación, David confiesa a sus compañeros que ha participado en la elaboración del cubo, y les explica que se trata de un proyecto que ha unido a diferentes personas especialistas que han participado sin saber cuál es el propósito o quién es el contratante final, suponiendo que es alguna dependencia del gobierno o un pervertido mental que encuentra placer al provocar sufrimiento a los demás. Además de ésto, se revela que David es un adicto al trabajo, a la pornografía y a masturbarse, haciéndonos ver que su vida en realidad es miserable.
Posteriormente, Quentin suelta al vacío a Helen, dado que no se sabe con exactitud el espacio que queda entre los cubos que se mueven. Secuestra a Leaven con intención de abusar de ella, pero el resto de sus compañeros la rescatan y él siembra terror en todos, hasta que David finalmente se deshace de él, sosteniéndolo por un pie para partirlo en dos cuando un cubo cambió de posición. Finalmente, David muere apuñalado y Leaven muere también.
Al final de la película, únicamente Kazan, el autista sobrevive y alcanza la salida del cubo, ante un resplandor color blanco.
Cube es una película que siembra en la mente del espectador muchas incógnitas. La respuesta final depende únicamente de cada uno de los espectadores. Podemos decir que Cube representa a la realidad industrializada en la que vivimos cada uno de los seres humanos... hasta el punto en que las cualidades específicas y relevantes llegan a ser inútiles en un mundo que se conduce a la nada. En esta película, únicamente un autista se salva. Un ser desconectado de la realidad logra salir del cubo. ¿Hacia dónde se dirige?
Es ésta pues, una película obligada para cualquier cinéfilo. Aparte de ser interesante, integrar suspense y momentos de verdadero terror, también nos plantea cuestionamientos metafísicos, filosóficos y supera lo producido en géneros de ciencia ficción, puesto que sin recurrir a efectos especiales millonarios, realmente tiene al espectador con las uñas enterradas en la butaca al lograr esa atmósfera agobiante y de tensión, de angustia ante la incertidumbre, pero sobre todo de miedo a los seres humanos, semejantes a nosotros, que pueden ser nuestra tabla de salvación o conducirnos a la muerte.
Esta película aún en nuestros días emana frescura, conocimiento y sigue dejando un buen sabor al espectador, que si no la ha visto, no debe cuestionarse el mérito que encierra de verse como película necesaria para formar un criterio y conciencia social.
jueves, 10 de noviembre de 2011
Bestias de un hotel de paso - Jorge Boccanera
Hablar de la poesía de Jorge Boccanera, de algún modo, es hablar de el poema El callado, dedicado a su amigo Juan Gelman. Sí, son versos que destilan militancia, que destilan derramamiento de sangre y angustia de tantas madres, tantas abuelas, tantos padres, tantos abuelos que aún el día de hoy, esperan encontrar en alguna parte del mundo, ese pedacito de sí mismos, ese fragmento de identidad, esperan encontrar restos, esperan, encontrar la paz.
La ansiada y verdadera paz. La paz para sí mismos.
Este poema encarna todo el sentir de los argentinos en un período tan oscuro como lo fue la dictadura militar de 1976. La aniquilación de derechos humanos, la política de la represión, el miedo, la persecución y el exilio de miles de intelectuales y poetas tuvo una repercusión directa en la poesía de Boccanera. Una poesía que destila sufrimiento, aniquilación, y aceptación de la muerte, no así del destino subyugado para una nación.
Una sociedad completamente desarticulada, sin derechos fundamentales, sumergida en un Estado terrorista que coaccionó a tantas personas con los mecanismos de tortura y exterminio. Un verdadero holocausto, de dimensiones numéricas más reducidas, pero que derramó dolor sobre generaciones enteras.
Tal como sabemos, Juan Gelman fue un intelectual y militante perseguido, cuyo hijo fue asesinado por el régimen militar, junto a su nuera, y cuya nieta nació en cautiverio. Mucho tiempo se dedicó a la búsqueda de esa nieta, tal y como muchas mujeres se dedicaron en lo suyo propio; y nace el grupo de las Abuelas de la Plaza de Mayo, inicialmente en un silencio absoluto, por temor, poco a poco, con un poco más de ayuda de la comunidad internacional y de apoyo, exigiendo el esclarecimiento de tantos asesinatos y la localización de restos humanos.
Vemos a lo largo del poemario Bestias en un hotel de paso, una poesía llena de dolor, llena de la oscuridad de la muerte, llena de miedo, de la estridencia del terror, pero suavizado a través de las letras de un hombre que ha sabido plasmar su dolor propio y el de una nación.
Cuaderno de Ana Frank
I
Duermo la noche de la presidiaria.
Grandes olas de trapo para un cuerpo pequeño.
Los mismos corazones que hablan con el aullido de los
monos y besan como joyas hambrientas.
Vientos del país del diablo me relatan largas historias
de gente cuerpo a tierra.
Donde estaba mi calle, una almohada se pudre bajo los
aguaceros. Y soy la noche de la presidiaria, que sueña con
linternas que talan todo el bosque.
Apenas ésa.
Una caja de música en la parte más alta de la hoguera.
(Una devastación total. El temor. El yo que se siente preso. Sospechas de muertes en el campo de batalla o en campos de exterminio, la alusión de país del diablo, Alemania, o bien a una hoguera, donde arden muchos cuerpos. El saqueo de las propiedades, especialmente al referirse a la almohada que se pudre bajo los aguaceros. Las pertenencias de todos los oprimidos regadas por el suelo y tiradas en las calles. La muerte de los sueños y de la belleza de la vida. Todo arde en las hogueras, todo).
II
No hay otra que bañarse en un fuentón a oscuras.
Otros se bañarán bajo la ducha y entonarán canciones,
pero aquí será siempre un fuentón y un
profundo silencio.
Afuera, vigilan cada calle, cada piedra en la calle.
Aquí la oscuridad abre sus boca
y yo salgo a pelearle con un jabón pequeño y perfumado.
(Carencia de servicios básicos de higiene. El silencio reinante inclusive a la hora de bañarse, sinónimo de la opresión y el temor. Los alemanes cantan bajo el agua. Los judíos, los prisioneros mueren bajo una ducha rociados por gas. Lo que es canción para una raza, es tragedia para la otra. El jabón, elemento constante en la tragedia del holocausto: la muerte tiene la textura suave de un jabón. Le da la mano. Una muerte menos clara: el engaño de bañarse, hasta dándoles un jabón, previo a ser rociados con gas. El temor constante a la muerte y su proximidad).
III
Busco el centro del silencio, ahí está, lo tengo. Apunto
bien y arrojo al suelo un plato sopero de la vajilla de la
señora Van Pels. No hago añicos el plato, hago pedazos
al silencio. Y el silencio me mira con sus pedazos
regados por el suelo. Ahora todos están furiosos
conmigo. Somos apenas un plato quebrado contra el piso.
Esta noche soñaremos con el bombardeo.
(Rebelión. Hastío por la opresión. La juventud a flor de piel oponiéndose al sistema. Romper el cautiverio impuesto. Romper el miedo. Hacer añicos el temor. Aceptación de la débil postura y del escaso valor del judío para los alemanes: somos apenas un plato quebrado contra el piso. La vida se termina en el momento en que es descubierta. El sueño con bombardeos es la seguridad de la muerte que se acerca. Bombardearán. Los matarán al descubrirlos. )
IV
Estoy agarrada al filo de una callecita. Mis ojos me sostienen.
Cuelgo de una cornisa. Hay una calle angosta tallada
en el abismo,
es oscura como la sombra de estrella de la indiferencia.
El miedo de los hombres ha rodeado mi casa.
Me sostiene una risa de metales preciosos,
una ronda que juega con mis pasos, me da confianza
un árbol que se truena los dedos.
(Alusión a los guetos, cuya capacidad era rebasada por el número de personas recluidas aunque posteriormente y paulatinamente el espacio empezara a quedar disponible. La estrella judía, que les marcaba con la indiferencia. Lo que fuera judío, no existía. No era. Intento de fuga en el pleno de la noche).
V
Mucho más que estar sola,
alejada de los demás,
es estar sola, así,
sin los demás. Por eso
yo voy siendo los otros,
y decir estoy sola
es nombrar mucha gente.
(Necesidad de afecto y calidez humana. Sensación de desamparo. Abandono completo en vida. La permanencia en escondites que merma las capacidades y carcome el alma. El desahucio completo. La falta de solidaridad de la demás gente. La soledad en la que se nombra a mucha gente es hablar sin hablar, es hablar por todos los que viven escondidos esperando la fatal hora de la muerte).
VI
Hoy nos toca paseo
y vamos a subir por la escalera.
Tomados de la mano, en un peldaño y otro
vamos a regresar por la escalera.
La escalera es redonda como el mundo antes de
ser redondo.
Tal vez la vida sea un sueño repetido: el acero del hacha contra un árbol de arena.
La escalera me lleva, me trae, de ningún lado.
Yo sé cuántos peldaños tiene, es un número inútil.
Cuando puedo elegir escojo la baranda. Es suave y
es muy firme.
Todo se ve distinto desde arriba.
Abajo cruje un mar inmenso. Entre una tabla y
otra, brillan las estrellas hundidas.
Hoy me toca paseo, por eso estoy al pie de la escalera.
Y vamos y venimos agarrados del brazo.
Cuando subo saludo a los que bajan.
Cuando bajo saludo a los que suben.
(Alusión a los hornos crematorios. La vida, que comienza en un punto invisible, regresa a ese mismo punto. Teoría del eterno retorno al polvo. El camino hacia la muerte, se puede hacer aferrándose a lo que nos brinda seguridad. El mar que cruje son las personas asesinadas. Estrellas hundidas. Le llega la muerte. Sabe que el momento está cerca. La muerte como un paseo al reino de las tinieblas. Son tantos los muertos, y son tantos los que están por tomar el mismo paseo. Tomar con resignación y con aniquilación de sentimientos la veracidad de la muerte.)
Cuaderno del espejo
Entre el espejo y yo, hay un hombre hecho polvo.
El perro de policía luce sus colmillos de cristal.
Su saliva ya sueña con mis huesos.
El espejo se cree que está leyendo un cuento.
Todo el espejo es hambre. Duermo apretado en el espejo, con mi padre y mis hijos.
El espejo no escucha, pero te lee los labios.
La trampa del espejo está hecha de paciencia.
El espejo relata, una vez, otra vez, el cuento de mi cara.
En la red del espejo hay un pescado.
Suele mirarme como se ve un hermano.
El espejo es un pozo que se tragó mi infancia.
Todas las cacerías empiezan y terminan en el mismo
lugar: el campo pulido del espejo.
Espejo delator.
Fragua un retrato hablado del fugitivo.
Está hecho de cajones de espanto, el espejo.
Allí guarda las caritas de trapo de los niños, planchadas,
ordenadas, prolijas.
Mi rostro, el tuyo, afilan los espejos.
El espejo es un libro que está leyendo un libro.
(¿Cuántas historias viven detrás de un espejo? El espejo ha visto al que nace, ha visto al que muere antes de dejar el mundo… El espejo es el testigo mudo e inclemente, del tiempo. La angustia ante lo efímero de la vida, no podemos asirla, no podemos retenerla, pero parte de nuestra vida, de nuestra existencia, ha quedado grabada en el espejo… precisamente, parte de nuestra historia escrita en su enigmático cuaderno. Así como el corazón, el espejo atesora los momentos más preciosos de la vida de un hombre, los más placenteros, los más oscuros. El eterno libro infinito que no encuentra final. Ese deseo constante de poder atravesar el espejo y entrar en los dominios con sus paredes llenas de vidas, llenas de momentos, llenas de miradas tristes, de lágrimas y de escenas familiares o violentas. ¿Qué hay detrás del espejo?).
El Hogar
El cuchillo golpeando la madera.
Sobre la tabla de picar cebolla
el tableteo de los días,
el cuchillo
golpeando en la madera.
Aguijón que retumba sobre la tabla de picar
y el día desplumado al fondo de la olla,
y el cuchillo golpeando la madera.
Cizaña de la música y redoblante, escarcha del acero que corta, que desgarra las sombras asustadas
detrás de cada puerta.
Y el cuchillo golpeando la madera.
Bajo el filo mellado ruedan los labios que callaron,
que se oxidaron sin reclamar el aire que nos falta.
Y el cuchillo golpeando,
y aquella empuñadura como mano de muerto,
y las horas hirviendo al fondo de la olla.
(La madre pica la verdura sobre la tabla de picar. La madre, en silencio, como ajena al mundo… como si llevara a cabo una complicada cirugía a corazón abierto. El niño le habla. El niño teme perturbar el silencio imperfecto. La madre guarda silencio. El cuchillo asesina el tiempo. El cuchillo asesinando los ideales de una madre. El cuchillo golpeando el silencio y las verduras caen cortadas en trocitos. En trocitos también se van cortando los días, la vida transcurre monótonamente y la madre, guarda silencio. La comida está lista. Un delicioso caldo de verduras. Pruebe especialmente los trocitos de sueños. Saben exquisitos sazonados con las lágrimas impotentes de sentir transcurrir la vida sin un sentido más que el de cocinar para una familia).
Jorge Boccanera
Escritor Argentino nacido en 1952, en Bahía Blanca. Periodista, ensayista y poeta, desarrolla una literatura realmente exquisita que guarda similitudes con la historia que, como latinoamericanos, nos describe.
En 1976, a causa del golpe de Estado en Argentina, se exilió un tiempo en México y luego en Costa Rica, donde realizó diversos estudios, al tiempo que desarrollaba distintos trabajos de escritura.
Ya en 1978, una vez que la democracia se restableció en su patria, volvió a la Argentina, realizando cursos académicos, y trabajos de investigación en la UNLZ (Universidad Nacional de Lomas de Zamora).
Ganó premios tales como “Casa de las Americas”, en Cuba en 1976, y el “Premio Nacional de Poesía Joven”, en México en el mismo año.
De sus trabajos escritos destacan Los espantapájaros suicidas, en 1974; Noticias de una Mujer Cualquiera, 1976; Contraseña, en el mismo año; Poemas del tamaño de una naranja, en 1979; Música de fagot y piernas de Victoria, en 1979; Los ojos del pájaro quemado, 1980; Polvo para morder, en 1986; Sordomuda, en 1991; Zona de tolerancia, en 1998; y Bestias en un hotel de Paso, en el 2001.
* * *
Sin lugar a dudas, uno de los poemarios que más me han tocado como lectora. La constante tristeza, la capacidad de su autor de plasmar cada palabra junto al sentimiento de angustia, que permite visualizar todo un entorno de temor y de dolor devenido en poesía pura.
El amor en sus formas más melancólicas, la belleza de lo que puede no ser bello al alma humana, pero que forma parte de todo aquello que nos hace hombres.
De impresionante contenido, brutal por momentos, nos retrata el horror de la opresión, la bestialidad del instinto y el lado oscuro de todo aquello cotidiano.
La escritura de Boccanera deja ese sin sabor de la juventud asesinada, el clamor de los huesos debajo de la tierra clamando justicia y la belleza superficial del mundo actual lleno de caos.
Disfruté su lectura tanto como no he disfrutado la lectura de mucha otra poesía, por su sentido de contemporaneidad, por su carencia de formas estilísticas, su ausencia de figuras rebuscadas, por su forma liviana pero a la vez cargada de sentido pero completamente inteligible capaz de identificarse con las masas y sobre todo ante la temática actual que sigue siendo la de hace tantos años: el hombre se insensibiliza ante la guerra y comienza a ver el mundo en blanco y negro.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Bajo la luna - Crista Galli
Ver vídeo: Bajo la luna - Crista Galli
Puede ser que logre esconder
El dolor tras de un clavel
Y soportar los tatuajes
Del ayer
Puede ser que llegue a encender
Una nueva luz
Pero nunca, nunca olvidaré
Estamos hechos de fuego y de papel
Puedo negar una y otra vez
Que calmaste mi temor
Y ocultar que viaje en tu cosmos
Puedo hallar un lenguaje mas al tocar otra piel
Y decir que no
Decir que no estoy contigo
Y decir que no
Decir que no pienso en ti
Bajo la luna
Bajo la luna llena
Bajo la luna
Bajo la luna llena
Nos encontraremos
En un sueño
Y se cruzarán
Nuestras miradas
Bajo la luna llena
Bajo la luna
Bajo la luna
Bajo la luna llena
Bajo la luna
Bajo la luna llena
Bajo la luna
Bajo la luna llena
Bajo la luna
Bajo la luna llena
Bajo la luna
Bajo la luna llena
Bajo la luna
Bajo la luna llena...

Noche estrellada. Vincent van Gogh.
Puede ser que logre esconder
El dolor tras de un clavel
Y soportar los tatuajes
Del ayer
Puede ser que llegue a encender
Una nueva luz
Pero nunca, nunca olvidaré
Estamos hechos de fuego y de papel
Puedo negar una y otra vez
Que calmaste mi temor
Y ocultar que viaje en tu cosmos
Puedo hallar un lenguaje mas al tocar otra piel
Y decir que no
Decir que no estoy contigo
Y decir que no
Decir que no pienso en ti
Bajo la luna
Bajo la luna llena
Bajo la luna
Bajo la luna llena
Nos encontraremos
En un sueño
Y se cruzarán
Nuestras miradas
Bajo la luna llena
Bajo la luna
Bajo la luna
Bajo la luna llena
Bajo la luna
Bajo la luna llena
Bajo la luna
Bajo la luna llena
Bajo la luna
Bajo la luna llena
Bajo la luna
Bajo la luna llena
Bajo la luna
Bajo la luna llena...
viernes, 4 de noviembre de 2011
Baile con serpientes - Horacio Castellanos Moya

“Cuando te revientas la cara, la literatura surge más de la frustración, del fracaso, de la tragedia, que de la felicidad y del éxito. Una literatura que se basa en la felicidad y el éxito no es creadora. Si revisas bien, la literatura surge de la tragedia, de la frustración esencial, del fracaso, de lo que no se puede realizar.”
Nació en Honduras, aunque se nacionalizó posteriormente como salvadoreño, dado que su familia es de El Salvador. Se vio obligado a exiliarse en Canadá en el año de 1976. Desde 1980, vivió en Costa Rica, de donde partió hacia México, prologando su estadía hasta 1992. Trabajó en la Agencia Salvadoreña de Prensa (Salpress) en el período en que se desarrollaba la cruenta guerra civil de El Salvador.
Con la publicación de su primera novela, La diáspora, se hizo acreedor del Premio Nacional de Novela 1988, Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. Trabajó como redactor en los periódicos El día y Excelsior, en México. Regresó a El Salvador en el año de 1992, posteriormente parte hacia España en 1999, de donde volvería nuevamente a México en el 2001. Vivió en Frankfurt, Alemania, entre el 2004 y 2006 como parte del programa Cities of Asylum.
Entre sus obras, mencionaré:
- La diáspora, 1988
- Baile con serpientes, 1996
- El asco. Thomas Bernhard en San Salvador, 1997
- La diabla en el espejo, 2000
- El arma en el hombre, 2001
- Donde no estén ustedes, 2003
- Desmoronamiento, 2006
- Tirana memoria, 2008
- ¿Qué signo es usted, niña Berta?, 1988
- Perfil de prófugo, 1989
- El gran masturbador, 1993
- Con la congoja de la pasada tormenta. Casi todos los cuentos, 2009
- Poemas, 1978
- La margarita emocionante, 1979
- Recuento de incertidumbres: cultura y transición en El Salvador, 1993
- Insensatez, 2004
- El pozo en el pecho, 1997
Baile con serpientes
“La navaja cacha color hueso que portaba en mi bolsillo había sido una especie de escalpelo gracias al cual había abierto tremenda hendidura para penetrar al mundo en que quería vivir.” (p. 24).
La novela, narra tres días de la vida del sociólogo desempleado Eduardo Sosa, que no encuentra más qué hacer, que observar la vida de los vecinos del lugar donde vive junto a su hermana y al esposo de ésta. Repentinamente, un chevrolet amarillo de modelo antiguo aparece en las afueras del edificio, y Eduardo decide investigarlo. Conoce a Jacinto Bustillo, propietario del vehículo, un pordiosero que no le da cabida a nadie para entablar conversación, y que ha hecho del automóvil destartalado, el lugar donde vive.
Eduardo Sosa se empecina en la posibilidad de aproximarse al contexto de Bustillo, quien finalmente cede, le da acceso a su mundo y es asesinado por el mismo Sosa. Lentamente, Sosa se interesa más en el universo de Bustillo y asume su personalidad de mendigo. Regresa al automóvil que pertenecía al ahora fallecido Bustillo, y se topa con la sorpresa de que en su interior, viven cuatro serpientes, a quienes nombra Valentina, Carmela, Loli y Beti.
Poco a poco, en su universo mezclado entre la realidad y la ficción, Sosa entabla amistad con las serpientes, quienes le cuentan acerca de la vida de Jacinto Bustillo y con quienes consume drogas, asesina, inclusive tiene sexo. Las serpientes se vuelven sus amigas y el eje de su decadente y onírico mundo. A través de Sosa, las serpientes buscan venganza por la desgraciada vida de Jacinto Bustillo y persiguen su libertad para poder hacer daño.
Después de que las serpientes logran asesinar de acuerdo con Sosa, se desata el caos en la ciudad y Sosa, que toca fondo en su imaginario personal, ha logrado capturar la atención asumiendo la personalidad de Jacinto Bustillo.
Rita Mena, periodista, y el detective Handal, serán piezas clave dentro de esta obra, y harán que finalmente, Sosa cumpla con su teoría del eterno retorno, volviendo al sitio donde vive con su hermana y tirando a la basura la personalidad de Jacinto Bustillo que ya no le es necesaria para exponer su lado oscuro propio.
Castellanos Moya, quien ya había publicado la novela El asco, en la cual nos da a conocer todo aquello que aflige a El Salvador, nos entrega una vez más con Baile con serpientes, una mirada sin protocolo y sin intención estética literaria, a la realidad interior de un hombre que ha perdido todo sentido que le distingue como ser humano y se degrada a los niveles más absurdos de su propio yo para expiar toda esa putrefacción social e ideológica que no le ha sido dado expulsar por vías más aceptables.
Me parece que es una obra que narra la soledad más absoluta en la que puede caer un ser humano, donde ya no hay rumbo para reivindicarse, donde no queda otra salida más que igualarse a lo que se repudia, tal y como ocurre en muchas ciudades del mundo, especialmente en Latinoamérica. Los sistemas políticos, ideológicos, de gobiernos, en países como el nuestro, solamente propician que emerja de cada uno de sus habitantes, monstruos en potencia, totalmente alienados por el conflicto y el dolor de años de sufrimiento compartido.
Habiendo Castellanos Moya vivido gran parte de su vida inmerso en el conflicto en El Salvador, así como su persecución, no es de extrañarse que nos entregue una obra llena de dolor, llena de vacío existencial, donde una persona puede privar de la vida a otra, caer al bestialismo, al aislamiento social, propiciar el caos, y aún así, pasar desapercibido, botar únicamente la ropa sucia que lleva, ducharse y afeitarse y volver a ser el de antes, el que se quedó escondido, pero que al final es la verdadera bestia, muda, indiferente ante la problemática social, un ser fácilmente adaptable a los ámbitos de corrupción y devoto de las bajas pasiones, claro, es más fácil imitar la bajeza que pretender alcanzar la pulcritud de la justicia.
Baile con serpientes es a mi juicio, un claro ejemplo de la estética del cinismo, en la que los personajes, en mayor o menor escala, abandonan cualquier ideología y se dejan llevar únicamente por sus pasiones, despreciando el sistema de normas sociales, profundizando en lo erótico, lo personal, lo paranoico, pero sobre todo, en lo violento que tanto nos caracteriza como países lastimados.
A través de un relato escalofriante, nos brinda la oportunidad de estar frente a un personaje nihilista, anárquico, antisocial, extraviado de sí mismo y que nos hace suponer, aunque sin pruebas contundentes, que dentro de la grave acusación que hace con esta obra, Castellanos Moya se deja ver a sí mismo en toda su inconformidad y su frustración por aquel anhelo de patria, cultura e intelectualidad post-guerra que al final del día fue sólo un espejismo, mientras la cruda realidad le hizo tener que escapar y perder toda esperanza, toda nostalgia por la sociedad que le vio crecer y a la que prefirió renunciar antes que sucumbir ante su fuerza destructiva.
Es de notar que en Baile con serpientes aparecen personajes que también estarán en parte de la obra de Castellanos Moya, como Rita Mena, el detective Handal, ambos en Insensatez, La diabla en el espejo, Donde no estén ustedes y la dimensión que Castellanos le confiere a la ciudad donde se desarrolla la obra que le hace convertirse en un personaje en sí, capaz de reproducir todo aquello que nos degrada como humanos.
Conclusiones
- La literatura centroamericana ha perdido en mucho (aunque no en su totalidad) el afán por lo estético, se consolida como literatura de fondo.
- Uno de los rasgos de la literatura centroamericana es su constante tendencia de aproximación a la estética del cinismo.
- Las letras centroamericanas dejan ver que son más producto del dolor, que de la pura inspiración de sucesos exitosos.
- En la obra de Castellanos Moya, podemos notar una profunda frustración a nivel personal, intelectual, existencial.
- La literatura centroamericana debería ser obligada a todo estudiante desde los básicos, procurando que se profundice más acerca de la temática que nos atañe como región.
- No podemos seguir promoviendo y avalando situaciones de guerra, que sólo nos han dejado pueblos mutilados, donde más se enorgullece el hombre por sus desaciertos que por sus aciertos, mientras sigamos con la ideología que “mientras más carentes de valores humanos y de cultura seamos, seremos más centroamericanos” porque esta postura es la que nos está hundiendo.
CADAVRE
Princesa,
veo cómo te arrulla el multiuniverso
El sueño en profundidad te hace lucir
como dormida del mundo
Desconectada de la realidad.
Fuentes de LSD multicolor
Chapoteas en el agua,
te dejas caer de espaldas
y flotas
liviano nenúfar
medusa infinita no has de morir
pues has sido enhebrada a través
de la belleza adictiva
de lo puntiagudo del dolor.
Sujétate al corcel del sueño
no despiertes jamás
a esta realidad de pesadilla
Aguanta la respiración bajo el agua
y siéntete llegar poco a poco
al lugar de los codiciados paraísos
la muerte, Princesa, es el camino, el escape
Unicornios descarnados al tacto
Tu cuerpo sumergido
en un inacabable tanque de formol.
Princesa, eres ahora eterna.

The Child´s dream, by Damien Hirst.
Pobre el payaso
La lástima que me das tú y tu juego de rabia
Gritando a los cuatro vientos he olvidado
pero siguiendo cada uno de mis pasos
Pasa por ti el tiempo, y las oportunidades ya no te
encuentran.
Eres pasado, eres olvido
En ti lo vivido, es gastado
Desperdiciado
La vida te mide ahora
Y has aprendido de la peor forma el eco del daño
que te tiene como un perro, solo.
Inmundicie
La vida siempre se abre paso, es cierto
Aunque a veces de manera errática
Tal cual ves cada mañana en el espejo.
Pobre tú.
Tú, que no haces brotar de mí más que el asco,
Tú, que vives en un mundo fantasioso y desolado.
Sé que te duele la verdad: ya no te quiero.
Sí, tú bien sabes que es a ti a quien me refiero.

Imagen: http://cali.vive.in
jueves, 3 de noviembre de 2011
Quiet city
Tuve en mis manos
el silencio y la espera.
Quedé reposada en el trayecto del olvido
de todas aquellas cosas que solían importarte.
Ya no me recuerdas.
Soy una sombra, una voz
que te habla en la penumbra.
Nuestro calor ya se hizo frío
y pienso, de pie en un balcón
de una avenida cualquiera
en esta ciudad cualquiera
y de cualquieras
que los postes amarillos
podrían ser interlocutores perfectos
para el monólogo de mis ojos tristes.
En la lejanía la ciudad duerme.
Escucho respiraciones agitadas
personas dándose la vuelta en miles de camas deshechas
escucho el movimiento de los globos oculares asustados
debajo de los párpados plegados inocentes.
Escucho el retumbar de mil corazones
Mil corazones
La ciudad duerme
La ciudad no duerme
Mil corazones en perpetuo insomnio
tal y como el mío.
el silencio y la espera.
Quedé reposada en el trayecto del olvido
de todas aquellas cosas que solían importarte.
Ya no me recuerdas.
Soy una sombra, una voz
que te habla en la penumbra.
Nuestro calor ya se hizo frío
y pienso, de pie en un balcón
de una avenida cualquiera
en esta ciudad cualquiera
y de cualquieras
que los postes amarillos
podrían ser interlocutores perfectos
para el monólogo de mis ojos tristes.
En la lejanía la ciudad duerme.
Escucho respiraciones agitadas
personas dándose la vuelta en miles de camas deshechas
escucho el movimiento de los globos oculares asustados
debajo de los párpados plegados inocentes.
Escucho el retumbar de mil corazones
Mil corazones
La ciudad duerme
La ciudad no duerme
Mil corazones en perpetuo insomnio
tal y como el mío.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
El escribiente - Herman Melville

Este constituye un breve relato de Herman Melville (1), en el cual un hombre, amanuense, poseedor de un despacho, tiene tres empleados: Turkey, Nippers y Ginger. Cada uno de ellos con características muy particulares que son atenuadas por sus destrezas en el trabajo. Ginger, era un niño de unos doce años, encargado de hacer tareas diversas, entre ellas, mandados.
Con el paso del tiempo, este amanuense decide que Turkey ya está demasiado anciano para trabajar una larga jornada, por lo que decide colocar un aviso, al que acudió un joven llamado Bartleby. Lóbrego, pulcro, decente, fue contratado para trabajar en el despacho de este amanuense básicamente para copiar expedientes, al igual que el resto de sus compañeros.
Sin embargo, Bartleby era una persona sumamente discreta, hermética, excepcionalmente dedicado. Mas cuando le solicitaban alguna tarea, se negaba a hacerlo, prefería (2) no hacerlo. Esta negativa se repitió muchas veces, y la incomodidad ante su hermetismo empeoró el día en que el dueño del despacho lo encontró dentro del mismo, siendo día domingo, y viéndose obligado a caminar para dar tiempo a que Bartleby terminara de hacer sus tareas dentro del despacho, y encontrara enseres que le hacían saber que Bartleby vivía dentro del local.
Tras varios inentos de aproximación hacia Bartleby, el dueño se dio por vencido y le solicitó que se retirara en una fecha prevista, que no fue respetada, puesto que Bartleby siguió viviendo allí. La actitud de Bartleby, inerte, incomodaba a las visitas del despacho y estaba desprestigiando a su propietario, por lo que, finalmente, éste se vio obligado a mudarse de despacho, dejando a Bartleby dentro de él.
Estando ya en el nuevo despacho, llegaron a buscar al amanuense que había contratado a Bartleby en el despacho anterior, para solicitar que intentara hacer entrar en razón a Bartleby, dado que éste no quería irse e incomodaba a los vecinos del edificio en que había sido dejado.No pudiendo hacer nada, después de haberlo intentado, el amanuense es informado que habían conducido a Bartleby a la cárcel, por lo que decide ir a verlo, teniendo la consideración de hablar con el cocinero del lugar para que le diera un trato privilegiado a Bartleby. En la última visita que le hiciera, encontró a Bartleby, quien simulaba estar dormido, en el jardín de la prisión, encontrándose en realidad, muerto.
Para finalizar el relato, se revela al lector un rumor, de que Bartleby había sido despedido del archivo de cartas muertas de la ciudad antes de trabajar con el amanuense de esta historia.
Escalofriante y conmovedor, me movió en mi profundidad hacia la reflexión de la fugacidad de la vida y los recónditos sitios donde anida el olvido. Este relato es la llamada de urgencia de la forma en que un ser humano puede aislarse, al entender la irrelevancia hasta cierto punto del hecho de que constituimos seres sociales, el aislamiento total, la falta de
motivos, la falta de esperanza al ser protagonista del juego carnavalesco de los intentos de la vida por abrirse paso, y la muerte y el olvido dándose el festín con esta intención tan ingenua.Cuando un ser humano ha sido lastimado en su vibra más honda, puede renunciar por completo al instinto primario de aferrarse a la vida, y vemos claramente cómo se destroza por completo el dicho “mientras haya vida, hay esperanza”… ¿Cómo podemos llamar a una vida que perdió ya la esperanza, su sentido de ser?
Tal vez la única esperanza que tenía este escribiente, era la de que indudablemente llegaría la hora en que no habría más que esperar de la vida. Llegaría la hora en que él también sería una carta muerta más, para todo este mundo poblado de seres incapaces de ver ni de recibir mensajes esperanzadores, y Bartleby juega el papel tan trágico de ser una carta muerta: un montón de palabras del hombre que se quedaron atoradas en la garganta, ese abrazo que nadie estuvo presto a recibir, esas ideas, esos sueños que nadie llegó a conocer, esa postura fetal, solícita de calor y de afecto en que se desprendió la vida para dejar al cuerpo de quien fuera Bartleby.
Definitivamente un llamado para reflexionar nuestras actitudes como seres humanos, siempre tendientes a la mezquindad, a lo superfluo, y la valentía de un hombre que pacientemente y con dignidad esperó la muerte antes que compartir estos sentimientos negativos con el resto de seres humanos.Es por esta temática tan adelantada para la época de su publicación, y por el inmenso significado filosófico que nos plantea, que este cuento forma parte de la literatura obligada, idealmente para toda la humanidad.
(1) Herman Melville (Nueva York, 1 de agosto de 1819 – ibídem; 28 de septiembre de 1891) fue un escritor estadounidense que además de novela escribió ensayo y poesía.
(2) Nótese la palabra preferir, moviendo al lector claramente a identificar el libre albedrío en el personaje, propio del existencialismo.
Que trine Eva - Reinaldo Arenas
Este es el nombre del primer cuento del libro Viaje a la Habana, del escritor Reinaldo Arenas (1). Este cuento comienza con una introducción llena de tristeza;
La primera lágrima que derramé por ti cayó sobre los puntos de crochet a cuatro agujas. Pero yo seguí tejiendo, casi sin darme cuenta de nada. (p.11).
Eva sufre por la pérdida de un amor. Relata de manera minuciosa, la forma en que ella y su pareja, Ricardo, pasan la vida intentando llamar la atención en una Cuba que empieza a sufrir las limitaciones del régimen comunista de Fidel Castro.
Encontramos en este relato la constante de que se teje constantemente. Se teje de manera detallada con diversidad de estilos, con diversidad de técnicas, con múltiples colores, de muchas formas. Podemos inferir que con el acto de tejer, el escritor también nos regala, nos teje su propia historia.
Por momentos, en el cuento puede percibirse ambigüedad, puesto que los roles masculino-femenino no están claramente definidos, y Ricardo muestra una clara inclinación travestista, que no sería otra cosa que la confirmación de la homosexualidad del autor. Eva, quien al inicio del cuento se encuentra tejiendo la tela infinita, nos regala con animosidad el relato de la forma en que ella misma ha descubierto la homosexualidad de Ricardo. Ricardo por su parte, constantemente nos permite sospechar en el cuento que busca algo más que una relación heterosexual. Busca el reconocimiento.
Y fuiste tú, Ricardo, quien, por la madrugada –Los Cinco Latinos, bien lo recuerdo, cantaban Don Quijote– dijiste “Evatt” (hacía tiempo que pronunciabas sin problemas esas tres t finales que yo le había agregado a mi nombre para hacerlo más jai), “Evattt”, dijiste –y ahora me parece estarte oyendo de nuevo-, “Tú estás segura de que todos nos miraban durante el desfile?”.
Nada le sacia. No es suficiente con llamar la atención de manera estrafalaria y loca. No. Ricardo busca a ese observador que le ignora, a ese ser que no le reconozca, que no le apabulle, que le precipite la huída de una realidad que se le torna insoportable, junto a una mujer que se constituye únicamente como la compañera de juego, de disfraces, de alegoría, su cómplice.
Ambos no buscan sobresalir donde realmente lo amerita. Buscan sobresalir en Cuba, donde la opresión es tal, que cualquier prenda medianamente digna causa revuelo. Claramente encontramos una definida denuncia social hacia el sistema que fue privando paulatinamente a los cubanos de sus derechos principales. En este caso, el derecho a encontrar la propia identidad sexual. Tanto Eva como Ricardo se ven en la necesidad de vender todas sus posesiones para poder seguir alimentando la costumbre de disfrazarse para llamar la atención.
La pérdida de la identidad es la constante con la que ambos se acorazan para protegerse del mundo exterior. Pero la búsqueda es constante. A pesar de recibir el reconocimiento de todos los cubanos, para Ricardo no fue suficiente y siempre estuvo buscando entre toda esa gente, a la persona que le hiciera dejarlo todo. Que le hiciera gritar. Que le hiciera descubrir su homosexualidad. He ahí la razón por la que siempre estaba a la espera, como buscando a esa persona que aún no había sido encontrada.
Después de recorrer toda la región, exhibiéndose ante todos, y actuando de manera inclusive descabellada, han encontrado a esa única persona que es indiferente ante ellos. Un muchacho homosexual. Ricardo se va con él y abandona a Eva. Eva, consolada por campesinos de la región, regresa a La Habana y decide seguirtejiendo. Tejerá para siempre un traje mortuorio. Se comportará como la Penélope eterna, mostrándose como viuda ante la sociedad, mientras su amado se ha escapado con un hombre. En este texto, el hecho de que el tejido sea fúnebre, nos comparte ya un anticipo del desenlace de la historia y de la vida del autor. La muerte como promesa, como anuncio, llegará pronto. Le llegará a un Reinaldo Arenas joven.
Eva lo ha perdido para siempre, aún cuando le instan a mantener la esperanza. Lo perdió. Ricardo se liberó a su homosexualidad, Reinaldo Arenas, abandonó Cuba.
Saldré a la calle cerrada de negro con esta indumentaria inmortal. Como una gran viuda me exhibiré ahora por todos los sitios. Sí, como una gran viuda. Porque si de algo estoy segura, Ricardo, es de que la mujer del farero se equivocó, o no me dijo la verdad, pues tú no has de volver jamás.
Ricardo no volverá. Reinaldo Arenas, tampoco pudo volver. Este viaje imposible es
el motivo de este libro.
Jhumpa Lahiri - Apreciaciones

El talento de Jhumpa Lahiri, de acuerdo con la crítica, es su capacidad de contar la misma historia repetidamente; relatos de inmigrantes indios en Estados Unidos y hacernos sentir que esos relatos son diferentes. Sus relatos se sustentan en el amor, la identidad y la familia. La particularidad se convierte en universalidad en su obra, puesto que ejemplifica con el pueblo hindú temas que le atañen a la humanidad en general.
Los personajes femeninos en su obra, no muestran demasiadas emociones, correspondiendo a un estado emocional casi neutro. La resignación que deriva de la mayoría de bodas arregladas que se practican en el pueblo hindú. Este tipo de matrimonios, de acuerdo con Lahiri, pueden ser felices o infelices, por lo mismo el rol de la mujer es de la no felicidad pero tampoco la infelicidad. El tipo de personajes que aborda regularmente corresponde a un mismo mundo, al mismo tipo. Pero siempre tienen cosas nuevas, lo cual hace que el relato sea infinito, y darle continuidad d a su obra.
El sentido de pertenencia a un lugar, es fundamental en la obra de Lahiri. El sentido de identidad, el amor y la familia y sus relaciones humanas. Dentro de esta identidad, se toca constantemente el tema de las migraciones, que tocan a la humanidad en general, y Lahiri, escribiendo y regalándonos personajes que se mueven en Estados Unidos, nos obsequia una gama de riqueza cultural que nace de las múltiples migraciones que existen en ese país, no solamente hindúes. La realidad de los pueblos no solamente es la realidad de sus ancestros, sino que se diluye en el sentido de modernidad y de pluriculturalidad del hombre sumergido en las ciudades.
En la obra de Lahiri, encontramos la constante búsqueda del individuo referente a su identidad y a su pertenencia. La forma de apropiación de su propia cultura y el rellenar la ausencia de esta misma al convertirse en migrante. Esta relación también se refleja en las familias, que difieren mucho de la forma en que se manejan las familias hindúes, más unidas. El sentido de cohesión entre los miembros de la familia, es perceptible en la obra de Lahiri, lo cual es totalmente comprensible dado que la autora viene de un contexto en que la relación con los padres y los hermanos suele ser la más importante de todas las relaciones entre los seres humanos.
La familia, para los hindúes, se traduce en tradición culinaria, y vemos constantemente en su obra referencias a platillos comunes en india. Es una muestra de afecto hacia todos los miembros de la familia y la forma en la que se desean reforzar los lazos familiares, muchas veces disueltos por la distancia de un continente a otro.
Para Lahiri, nacida fuera de India, el sentido de dejar el país natal, es una cuestión de honor, que al final, deja un precioso regalo de descubrimiento del yo al hombre. De adaptación. De evolución.
La escritura de Jhumpa Lahiri es a mi parecer, una escritura plagada de frescura pero también condimentada por siglos de tradición cultural. La manera en que ricamente se fusionan todos aquellos detalles de la cotidianidad, la forma en que la identidad cultural se va renovando y transformando hasta conseguir a nuevos hombres, pluriculturales, nos regala nuevas formas de vida, nuevas religiones, nuevas costumbres, un nuevo mundo, donde idealmente todas las culturas pudieran hermanarse.
Encontramos en sus cuentos, la simplicidad y la sobriedad norteamericana, la modernidad y la novedad como forma; sin embargo, el fondo de cada escrito de esta autora nos revela la profundidad hindú, la forma existencial de percibir el mundo a través de esta cultura: en Lahiri nos topamos con un tratado de forma y de fondo; la sencillez y la simplicidad de las palabras capaces de hacernos llegar a sentimientos más, mucho más complejos.
Entre estos sentimientos, la constante búsqueda del hombre por encontrar su propia identidad, sin ser clasificado, sin etiquetarse, sin perder sus raíces, pero a la vez apropiándose del entorno en el que vive. Es sorprendente la claridad en su estilo, la carencia de metáfora explícita; la metáfora está narrada sin narrarse a medida que se lee cada uno de los sucesos cotidianos que atañen a personas jóvenes, hindúes que han nacido o bien emigrado hacia América.
Los elementos americanos son constantes a lo largo de los relatos, así como los elementos hindúes, principalmente la comida. La comida, elemento universal que une a los hombres y que constituye un pilar primordial en el cual se afianza y mantiene la tradición, la cultura de un pueblo. Lo notamos en cada uno de los relatos en que jóvenes hindúes comparten los alimentos, a veces hindúes, a veces americanos; y la forma en que sin decirlo, imaginamos las atmósferas misteriosas: a la par de una computadora Mac, o de un par de pantalones Tommy Hilfiger, podemos imaginar de fondo un cuadro con la pintura de una divinidad, o bien, un plato con comida hindú humeando y llenando la estancia de exotismo. A la par de una botella de whisky, podemos ver arder una varilla de incienso. La mezcla que forma parte de la vida de cada uno de los personajes en la obra de Lahiri, también forma parte de nuestra vida, por lo que, claramente y tal como la crítica lo indica: su obra es totalmente universal.
De carácter obligado para todo estudiante de Letras y para todo hombre que desee conocer la perspectiva de la otredad de acuerdo con la cultura y los pueblos, podría ser la obra de Lahiri una interesante premisa como punto de tesis también para un estudio de antropología social, por ejemplo.
Su libro Intérprete de emociones, ganó el premio Pullitzer 2000 en la categoría de ficción. Ha sido traducido a varias lenguas y ha gozado de excelentes ventas. Fue distinguida como la mejor novela del año y ha sido llevada al cine por Mira Nair.
Jhumpa Lahiri Vourvoulias (conocida como Nilanjana Sudeshna), nació en Londres el 11 de julio de 1967, sus padres son bengalíes y se crió en Estados Unidos, y en Nueva Inglaterra. Vivió en Londres hasta los dos años de edad, y su familia llegó a Estados Unidos. Tanto Lahiri como su familia, percibieron que en América fue más acogedora para los inmigrantes, que lo que fue Inglaterra.
Lahiri estudió en Barnard, donde concluyó el Bachillerato en Literatura Inglesa. Posteriormente, continuó sus estudios en la Universidad de Boston y en la Escuela de Diseño de Rhode Island. Finalizó también estudios de Doctorado en Literatura del Renacimiento. Su padre, Amar Lahiri, trabajaba como bibliotecario en la Universidad de Rhode Island.
Está casada con un periodista guatemalteco, Alberto Vourvoulias-Bush, director de La Prensa, el diario en español más importante de Nueva York, con quien tiene dos hijos.
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